Carta de un pianista diagnosticado a los 24 años
Texto recuperado del archivo histórico de AEP Taray. Publicado originalmente en 2007.
Mi nombre es José Sánchez-Cerezo de la Fuente. A la edad de 24 años me diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Se trata de una edad poco usual, es cierto, en una enfermedad que aparece generalmente a partir de los 50 o más adelante.
Durante los tres años siguientes pasé por un proceso de negación de la enfermedad, depresión, pérdida de autoestima, aislamiento y trastornos psicológicos temporales. Hoy me encuentro saliendo de esa etapa con más experiencia de vida que cuando recibí el diagnóstico.
Quiero dar a conocer la enfermedad y contribuir a eliminar ideas preconcebidas. Las personas con Parkinson pueden seguir realizando muchas tareas, aunque cada experiencia sea distinta. Como cualquier persona, merecen respeto y en nada disminuye su valor humano y vital.
De toda circunstancia en la vida podemos aprender algo. Si con la música que interpreto o las palabras que comparto puedo dar ánimos a quien afronta un momento difícil, mi camino tiene sentido. Por favor, sonrían y disfruten de la vida: ¿acaso hay algo mejor que hacer con ella?